Hotel de Casa Sierra Nevada, mansión de las maravillas

* Mezcla de casonas coloniales en el bello San Miguel de Allende.

* Sitio de descanso con patios, fuentes y enorme serenidad.

* Está clasificado entre los diez mejores hoteles de México y Centroamérica.

Carmen Lila Romero  /  Ik Balam

El hotel Casa de Sierra Nevada es una genial y lujosa mixtura de edificios coloniales de los siglos XVI al XVII -ubicado a una cuadra de la parroquia y de la plaza principal de esa portentosa ciudad guanajuatense que es San Miguel de Allende-, el cual surge entre los frondosos y frescos jardines que lo rodean.

Esos son justamente los primeros símbolos de una bienvenida generosa a un sofisticado lugar de 37 habitaciones –no hay una igual entre todas ellas-, situadas en seis diferentes mansiones de estilo colonial, a cual más de elegante y tradicional, incluida la Casa del Parque, fortaleza del siglo XVII que, al paso de los años y durante la época de mayor esplendor de esta región magnífica, se convirtió en aduana utilizada para el comercio de la plata.

Ésta es la región donde las venas profundas del río de la Laja dieron vida a San Miguel de Allende, comunidad sin igual donde ese metal creó monedas y  tesoros para una gran parte del mundo por centenares de años.

Y también es aquí donde se mantienen las buenas vibraciones gracias a los vientos susurrantes de la alta meseta de México, donde los alegres colores nacionales atraen a artistas de todo el planeta, donde también se encuentra la famosa Casa Principal, que en 1580 fue la residencia arzobispal, hoy patrimonio de la nación.

Cada casa o mansión del hotel Casa de Sierra Nevada es única e inigualable, con  seis a siete habitaciones o suites, patios con fuentes, pequeños jardines y arcos de piedra, características que crean una genuina arquitectura colonial.

Esas construcciones y habitaciones diseñadas individualmente –tal como la extraordinaria atención personalizada que recibimos los visitantes-, son algunas de las razones por las cuales el hotel Casa de Sierra Nevada ha sido nombrado uno de los diez mejores de México y Centroamérica por “Conde Nast Tavelers’ World’s Best Awards”, y la revista “Travel + Leisure c. T+L 500”.

En todas las tareas que ofrece el hotel, interactúan de manera directa Federico Echaiz y Pedro Guerrero, altos ejecutivos de Orient Express, quienes –haciendo efectiva una de las políticas de la empresa de ser uno para todos y todos para uno- junto con Ulises Reyes León, director general de ventas, explicaron que Casa de Sierra Nevada forma parte de ese consorcio de hoteles que abarca los destinos más especiales a través de memorables experiencias de viaje.

La idea de esa interacción del personal que tiene bajo su responsabilidad diversas áreas, es que, entre todos, ofrezcan la mejor atención posible a los huéspedes, quienes tienen a su disposición habitaciones decoradas con paredes blancas de estuco, techos abovedados, muebles de madera oscura y baños de Talavera, así como con pinturas originales y alfombras tejidas a mano, chimeneas y terrazas privadas con vistas de San Miguel.

En sus dos restaurantes mexicanos –Andanza y Casa del Parque- se sirven, en el primero, platillos tradicionales, y en el segundo otros de toque más moderno, así como bebidas procedentes de un bar que brinda una gran variedad de licores.

Durante la estancia puede uno divertirse en la alberca o disfrutar un tratamiento corporal en el spa La Laja y, si llevamos a cabo un evento, es posible elegir uno de los espacios interiores o los amplios jardines con capacidad para 400 invitados.

Acerquémonos pues a San Miguel de Allende, situada a una altitud de 1,950 metros sobre el nivel del mar, fundada en 1542, compuesta por calles empedradas y mansiones convertidas en galerías, restaurantes y tiendas y en hotel como Casa de Sierra Nevada.

No olvidemos que el antiguo San Miguel el Grande fue, con Guanajuato, Zacatecas y Taxco, la ciudad más rica de la Nueva España.

Hoy,  su originalidad, arquitectura y agradable clima, atrae a mexicanos y  a miles residentes  con ciudadanía de Estados Unidos, Canadá y Europa que, como el viajero temporal y el turista feliz, ya la consideran su hogar por su encanto sereno, único en su género.

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